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Familia y infancia: descubre consejos prácticos para acompañar mejor a tus hijos

Un niño que se niega a dejar la pantalla en el momento de la cena, otro que llora cada mañana antes de la escuela sin razón aparente: estos…

Mère et enfant jouant ensemble avec des blocs en bois sur le sol d'un salon chaleureux, illustrant l'accompagnement parental au quotidien

Un niño que se niega a dejar la pantalla en la hora de la cena, otro que llora cada mañana antes de la escuela sin razón aparente: estas situaciones cotidianas ponen a prueba la paciencia y los referentes de los padres. Acompañar a los hijos a lo largo de su desarrollo no se basa en un método único, sino en ajustes concretos, adaptados a cada edad y cada contexto familiar.

Licencia de nacimiento 2026: tiempo ganado para los primeros meses

Desde el 1 de enero de 2026, una licencia adicional de nacimiento permite a cada padre tomar de uno a dos meses adicionales dentro de los nueve meses siguientes al nacimiento. La indemnización alcanza el 70 % del salario neto el primer mes y el 60 % el segundo, con un límite del techo mensual de la Seguridad Social fijado en 4 005 euros.

En la práctica, este dispositivo cambia las reglas del juego para las familias que equilibran la vuelta al trabajo y la organización del cuidado. Finalmente, disponemos de semanas adicionales para establecer rituales (baño, dormir, paseos) y observar las necesidades reales del recién nacido antes de confiar el cuidado a un tercero.

Sin embargo, los primeros comentarios indican retrasos en el pago de las indemnizaciones, obligando a algunos padres a recurrir a sus ahorros. Antes de planificar esta licencia, es mejor anticipar un desfase de tesorería y contactar a su caja de seguro de salud desde la declaración de embarazo para verificar los plazos de procesamiento. Para saber más sobre Parlons Enfance, la plataforma compila recursos fiables sobre la paternidad y la infancia, clasificados por grupos de edad.

Padre e hija observando un insecto en un parque al aire libre, momento de curiosidad compartida y de despertar educativo en familia

Gestión de pantallas en los niños: establecer un marco que funcione

Sabemos que las herramientas digitales forman parte de la vida cotidiana. El problema no es la pantalla en sí, sino la ausencia de reglas estables sobre su uso. Un marco difuso genera negociaciones permanentes, especialmente con los adolescentes.

Definir franjas fijas en lugar de un cupo diario

En lugar de contar los minutos, se gana en claridad al fijar horarios precisos: sin pantallas antes de la escuela, sin pantallas durante las comidas, apagado a una hora definida por la noche. Una franja fija se discute menos que un contador de tiempo, porque se ancla en el ritmo del hogar.

Para los más pequeños, asociar el final de la pantalla a una actividad concreta (lectura, juego de mesa, salida) reduce la frustración. El niño no pierde algo: pasa a otra cosa.

Redes sociales y adolescentes: acompañar sin vigilar constantemente

Con los adolescentes, el control parental técnico rápidamente muestra sus límites. Los adolescentes evaden los filtros, y la vigilancia constante deteriora la confianza. El enfoque que funciona mejor a largo plazo consiste en mantener un diálogo regular sobre lo que ven en línea, sin interrogatorios.

  • Ver juntos un video o un hilo de red social, y luego discutirlo sin juicio, permite comprender su universo digital
  • Explicar concretamente los mecanismos de recomendación algorítmica proporciona a los adolescentes herramientas para tomar distancia por sí mismos
  • Acordar juntos las reglas de uso (sin teléfono en la mesa, cargar fuera de la habitación por la noche) ancla el marco en un acuerdo mutuo en lugar de en una imposición

Emociones del niño: decodificar los comportamientos cotidianos

Un niño que golpea, que se revuelca por el suelo o que se cierra en sí mismo expresa algo que aún no sabe formular. Nombrar la emoción antes de corregir el comportamiento cambia la dinámica del intercambio. Decir “estás enojado porque querías seguir jugando” ayuda al niño a identificar lo que siente, lo que reduce progresivamente la intensidad de las crisis.

A menudo se observa que las situaciones difíciles se concentran en los mismos momentos: regreso de la escuela, paso al baño, hora de dormir. Estas transiciones son zonas de fricción naturales.

Crear micro-rituales de transición

Un ritual de transición no requiere una preparación elaborada. Cantar la misma canción antes del baño, hacer tres preguntas sobre el día en el coche, leer dos páginas de un libro antes de apagar la luz: estos puntos de referencia cortos y repetidos brindan seguridad al niño ante el cambio de actividad.

Los comentarios varían en este punto según la edad y el temperamento del niño. Algunos niños necesitan una señal física (un gesto, un objeto de transición), otros una señal verbal. La observación durante unos días es suficiente para identificar lo que funciona.

Madre e hijo leyendo un libro ilustrado juntos en la mesa de la cocina, momento de aprendizaje y complicidad familiar en casa

Formación parental y herramientas concretas para los padres

La paternidad no se improvisa, y buscar ayuda no significa estar en dificultad. Existen varios formatos para reforzar las competencias parentales, a menudo de forma gratuita.

  • Los talleres de paternidad ofrecidos por los centros sociales o las PMI abordan temáticas específicas (sueño, alimentación, gestión de conflictos entre hermanos) con profesionales de la infancia
  • Los videos de formación en línea permiten avanzar a su propio ritmo en temas como el acompañamiento de las emociones o las prácticas educativas positivas
  • Los grupos de conversación entre padres ofrecen un espacio para compartir situaciones concretas sin ser juzgado, y salir con pistas probadas por otras familias

Estos recursos son particularmente útiles durante las fases de transición: entrada a la educación infantil, paso al colegio, inicio de la adolescencia. Cada etapa redistribuye las cartas de la vida familiar y requiere ajustar la postura.

Acompañar a un niño a lo largo de los años es aceptar modificar regularmente lo que funcionaba ayer. El marco que tranquiliza a un niño de cuatro años ya no es adecuado para un preadolescente de once años. Ajustar los referentes educativos en cada etapa sigue siendo la competencia parental más solicitada, y probablemente la menos enseñada.

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